
El anuncio del regreso de Shinobi con Shinobi: Art of Vengeance fue una gran alegría para todos los fans de SEGA, que por fin podían disfrutar de una nueva aventura de Joe Musashi más allá de algún cameo o participación en otros juegos, como Sonic & All-Stars Racing Transformed. Gracias al trabajo de Lizardcube, no solo se ha recuperado parte de la esencia de Joe Musashi, sino que además se ha engalanado mediante un estilo artístico espectacular y un sistema de combate moderno y llamativo.
Sin embargo, cuando parecía que la aventura había terminado, SEGA ha decidido dar un paso más allá con su primer gran contenido descargable: SEGA Villains Stage. Este DLC no es simplemente una extensión más del juego base, sino que se trata de un homenaje directo a algunos de sus villanos más icónicos y también un experimento jugable que mezcla universos. Esta mezcla, contra todo pronóstico, da algo sorprendentemente coherente que no está fuera de lugar con la premisa del juego base.
Joe Musashi vuelve a entrelazarse en el universo de SEGA
Joe Musashi se enfrenta a villanos icónicos
La premisa de este DLC es tan sencilla como ambiciosa: enfrentar al protagonista contra algunos de los villanos (o antihéroes, según el caso) más emblemáticos de SEGA. En concreto, esta expansión introduce a tres figuras clave de la compañía: Dr. Eggman (Sonic the Hedgehog), Death Adder (Golden Axe) y Goro Majima (Like a Dragon / Yakuza).
Aunque no de manera muy profunda, el DLC construye alrededor de estos personajes una identidad propia y misteriosa. Cada enfrentamiento adapta mecánicas del enemigo a las propias de la saga Shinobi y, además, introduce variaciones en el diseño de niveles, ritmo y estilos de combate.

Uno de los mayores aciertos del DLC SEGA Villains Stage es que no se limita a añadir tres combates y santas pascuas, que es lo que podría dar a pensar como impresión inicial, sino que incluye cinco nuevas fases completas, modos Boss Rush adicionales, nuevas técnicas Ninpo, trajes alternativos para Joe y nuevas pistas musicales.
Esto convierte el contenido de la expansión en algo más sólido, especialmente para quienes ya exprimieron el juego base. De hecho, el título te obliga a completar las fases “Tren Loco”, “El Desierto” y “Laboratorio de ENE Corp” para poder jugar a este DLC, por lo que te puede llevar unas 10 horas desbloquearlo o alrededor del 70% del juego.

Las nuevas fases mantienen parte del diseño característico del título original: niveles lineales (aunque con poca exploración), ritmo dinámico y una mezcla constante entre plataformas y combate.
Reinterpretación de universos clásicos con un toque de “Fan Service”
Uno de los puntos más interesantes del DLC es cómo adapta los universos de otras franquicias de SEGA al estilo de Shinobi. Por ejemplo, el enfrentamiento contra el Dr. Eggman no se limita a un combate final, ya que su fase previa introduce elementos mecánicos y trampas de la saga Sonic, aunque los enemigos sean los del juego base de Shinobi.
En el caso de Death Adder, el enfoque es completamente distinto: escenarios más pesados, enemigos contundentes y una sensación de combate más “bruto”, en consonancia con el espíritu de Golden Axe.

Pero para mí, el más llamativo ha sido el de Goro Majima, un goce visual de referencias a carteles, edificios y pequeños detalles de la saga Yakuza/Like a Dragon. Además su combate destaca por su agresividad, velocidad y patrones impredecibles, ofreciendo uno de los desafíos más exigentes del DLC.
Por otra parte, uno de los mayores riesgos de un DLC como el de SEGA Villains Stage es el de caer en el fan service vacío, en el sentido de centrarse en añadir contenido sin ningún tipo de explicación. Sin embargo, dicho DLC logra evitar esto gracias a dos factores clave:
El primero es usar el concepto de “What if…” en la historia, o, dicho de otro modo, los villanos no están ahí solo como guiño, sino como un posible “¿Y si Lord Ruse hubiera abierto con la guadaña de la muerte portales a otros mundos?”. Es una vuelta de tuerca bastante interesante a nivel de la historia. El segundo es la coherencia estética, puesto que Lizardcube adapta cada universo al estilo artístico del juego base, manteniendo la identidad visual intacta y marcándose un estilazo.
El resultado que obtenemos es un crossover que no rompe la inmersión, sino que la amplía.

Combate más exigente y variado
Si algo caracteriza a Shinobi: Art of Vengeance es su sistema de combate fluido, basado en combos, esquivas y el uso estratégico del Ninpo. En el DLC, este sistema se exprime mucho más, debido a que los nuevos jefes obligan a leer patrones más complejos, gestionar mejor los tiempos de esquiva y aprovechar al máximo las habilidades desbloqueadas.
En ese sentido, es un DLC bastante exigente a nivel de dificultad, aunque eso es precisamente parte de su encanto. Por otra parte, como es necesario superar un 70% del juego base para desbloquearlo, ese avance aporta la experiencia necesaria para afrontar el reto que propone el DLC.

Además, el nuevo modo Boss Rush potencia esta idea, convirtiéndose en el verdadero endgame para los jugadores más habilidosos si así lo desean. Aunque las mecánicas de los jefes no sean demasiado complejas, la sangría de vida que recibes por cada golpe es de órdago.
Me han sorprendido gratamente los detalles de habilidades y los ataques de los juegos originales de cada jefe traspasados al mundo de Shinobi. Ver a Majima lanzar sus clones o a Death Adder con la Golden Axe me ha encantado. Por otro lado, las transiciones de las segundas fases de las peleas han sido sublimes y recomiendo a todo fan de SEGA que no se pierda estos guiños.

Para mí, lo que flaquea en este DLC son las fases líneales ya que apenas tienen exploración y se basan más llegar al final superando muchos obstaculos o saltos imposibles, como si de una fase de Mario Maker o el Palacio Blanco de Hollow Knight se tratara.
Aunque esto ya adolecía en el juego base, el rendimiento del propio título sigue lastrando a veces la sensación de fluidez a la hora de jugar. Si la cámara se aleja mucho del personaje o si aparecen muchos elementos en pantalla, los FPS del juego bajan drásticamente. Espero que en alguna actualización futura arreglen este desaguisado.
Conclusión
Shinobi: Art of Vengeance – SEGA Villains Stage abraza y da mucho cariño al propio legado de SEGA, además de ser ambicioso, respetuoso y con personalidad.
No reinventa el juego base, ni tampoco tiene una historia amplia, pero sí lo expande de forma sencilla ofreciendo nuevos retos y dando una experiencia visual preciosa a los mundos que arropa.

Es, en definitiva, un contenido muy recomendable para quienes disfrutaron de la aventura original y que por apenas 10€ amplía varias horas el mismo. Si eres fan de la compañía, es algo que no deberías perderte.
Este análisis ha sido posible gracias a una clave de review proporcionada por SEGA y Cosmocover para PS5.









































































