En el vasto panorama indie, es habitual encontrar proyectos que apuestan todo a una carta: ya sea su historia, su estilo artístico o sus mecánicas de juego. Death or Treat, desarrollado por el estudio español Saona Studios, es uno de esos títulos que, a primera vista, enamora. Su espectacular diseño visual, su estética inspirada en Halloween y su humor satírico lo convierten en un juego llamativo desde el primer tráiler. Sin embargo, al rascar más allá de su preciosa superficie, descubrimos que en su interior tiene gran margen de mejora.
Acompáñanos en este análisis donde desgranamos sus principales virtudes y defectos para que puedas decidir si merece un hueco en tu biblioteca de roguelites.
Death or Treat, ¿sustos que dan gusto?
Una historia que solo rasca la superficie
Death or Treat nos presenta una propuesta narrativa con mucho encanto: encarnamos a Scary, un fantasma emprendedor que regenta la tienda Ghost Mart en HallowTown. Todo cambia cuando aparece FackerCorp, una megacorporación que lanza FaceBoo, una red social que absorbe a todos los habitantes del pueblo, provocando el colapso del comercio local. Desde este momento, el objetivo de Scary consistirá en recuperar la alegría y devolverle la vida (o la no-vida) a su comunidad.
El planteamiento es simpático y con una clara intención satírica, utilizando el humor para criticar el exceso de corporativismo, la adicción a las redes sociales y la pérdida del contacto humano. Es una lectura original y adecuada para el tono desenfadado del juego.
Sin embargo, el desarrollo de esa historia es bastante ligero. No hay cinemáticas destacables ni diálogos que profundicen demasiado en los personajes o en el mundo. Todo avanza de forma funcional, dejando la sensación de que el universo tiene mucho más que ofrecer de lo que finalmente vemos.
Aun así, se agradece el intento de transmitir un mensaje y construir un trasfondo diferente dentro del género. Es un marco narrativo agradable que acompaña bien la acción, aunque se habría beneficiado de un poco más de peso o evolución argumental.
Un apartado gráfico para morirse… de gusto
Si hay algo que Death or Treat hace excepcionalmente bien, es entrar por los ojos. El juego presenta un apartado visual completamente ilustrado a mano, con una dirección artística que destaca desde el primer momento. Cada escenario, personaje y enemigo rebosa estilo y personalidad, con un marcado aire cartoon que recuerda a películas de animación oscura como Pesadilla antes de Navidad o Hotel Transylvania.
La paleta de colores está muy bien seleccionada para evocar esa atmósfera de Halloween, festiva pero melancólica. Los entornos están llenos de detalles, los efectos visuales acompañan bien la acción y los jefes finales tienen diseños interesantes. Al jugarlo, te sientes como si estuvieras dentro de una película animada hecha con cariño.
Jugabilidad: ¿tratar de disfrutar… o sufrir?
Death or Treat apuesta por un enfoque roguelite, ofreciendo combates rápidos, saltos ágiles y niveles generados aleatoriamente. Los controles responden bien la mayoría de veces, pero al principio se hace complicado acostumbrarse.
Sin embargo, a medida que se avanza, es posible notar cierta falta de variedad y profundidad en las mecánicas. El número de armas y mejoras es algo limitado, y los enemigos tienden a repetir patrones con poca variación. Esto, unido a un sistema de progresión sencillo, puede hacer que la experiencia pierda frescura tras varias sesiones de juego.
No obstante, como puerta de entrada al género o para quienes buscan una experiencia más relajada dentro del mundo roguelite, puede cumplir sin problemas. También cabe destacar que el rendimiento es estable, sin caídas de frames ni problemas técnicos que empañen la jugabilidad en PC y consolas.
¿Merece la pena en Steam Deck?
Uno de los grandes atractivos de los juegos indie en 2D es su portabilidad, y Death or Treat se presenta como una opción interesante para disfrutar en Steam Deck. Aunque no cuenta con la etiqueta oficial de Deck Verified, el juego es totalmente jugable tras realizar algunos ajustes menores.
En términos de rendimiento, el título es funcional, aunque el tiempo de carga inicial puede resultar algo largo, lo que puede sorprender en esta plataforma. Una vez superado ese arranque más lento, la experiencia se estabiliza en la mayoría de situaciones, ofreciendo una tasa de 60 FPS bastante sólida, especialmente en zonas con menos elementos en pantalla.
Eso sí, en determinadas áreas con muchos efectos visuales o enemigos simultáneos, pueden notarse caídas puntuales de rendimiento. No son críticas, pero sí perceptibles para usuarios más exigentes. A nivel de controles, interfaz y formato, el juego se adapta bien, aunque algunos menús podrían beneficiarse de un tamaño de fuente más generoso en pantalla pequeña.
Sonido de ultratumba sin más
En el apartado sonoro, Death or Treat cumple sin grandes alardes. La música ambiental acompaña adecuadamente la acción, con melodías tenues y tonos oscuros que encajan con la estética del juego. Los efectos sonoros también funcionan bien, aunque no destacan especialmente.
Donde más se nota una oportunidad desaprovechada es en la falta de voces o efectos que aporten carisma a los personajes. Con un diseño tan expresivo, se echa de menos una identidad sonora más marcada que refuerce la narrativa o la atmósfera.
Dicho esto, el trabajo realizado es correcto y no interfiere con la experiencia. Simplemente, podría haber sido más memorable con un poco más de riesgo creativo en la banda sonora o los efectos.
Conclusión
Death or Treat es un título que destaca por su estética y carisma visual, una auténtica carta de amor al Halloween hecha con mimo por un equipo indie que sabe cómo captar la atención. Su arte hecho a mano, sus animaciones fluidas y su atmósfera le dan una identidad inconfundible y lo convierten en una experiencia atractiva a nivel visual.
Sin embargo, cuando miramos más allá de su envoltorio, nos encontramos con una jugabilidad que, si bien es accesible y entretenida en partidas cortas, carece de profundidad y variedad suficiente para mantener el interés a largo plazo. La historia, con una idea simpática y crítica social de fondo, cumple su función, aunque se queda en un plano superficial. A esto se suma un apartado sonoro correcto, pero poco memorable, y un rendimiento en Steam Deck que, aunque funcional, podría beneficiarse de cierta optimización.
No obstante, hay que reconocer el mérito del estudio por su ambición y su talento artístico. Death or Treat puede no ser el roguelite más pulido del mercado, pero tiene encanto y personalidad, lo que puede ser suficiente para quienes busquen una experiencia visual diferente o algo más relajado dentro del género.
Death or Treat está disponible en PlayStation 5, Nintendo Switch, PlayStation 4, Xbox Series X|S, Steam, Microsoft Windows, Xbox One y Mac OS.
Este análisis se ha hecho gracias a un código de Steam proporcionado por Renaissance PR y Saona Studios.
Death or Treat 19.99 EUR
Game title: Death or Treat
Game description: ¡El espíritu de Halloween está en peligro! Juega como Scary y ayúdale a salvar HallowTown. "Death or Treat" es un roguelite de acción 2D y hack&slash, con escenarios pintados a mano y animación tradicional. Explora los mundos y derrota hordas de enemigos usando distintas armas y habilidades.
Author: Saona Studios
Overall
-
GRÁFICOS - 9/10
9/10
-
DURACIÓN - 7/10
7/10
-
SONIDO - 6/10
6/10
-
JUGABILIDAD - 6/10
6/10
Resumen
Death or Treat es un título que destaca enormemente por su dirección artística y su cariño estético. Sin embargo, se queda corto en los apartados más importantes para un roguelite: jugabilidad, profundidad y rejugabilidad. Es una obra que puede disfrutarse en sesiones cortas o como una experiencia visual, pero difícilmente se sostendrá en el tiempo para quienes buscan una experiencia desafiante o duradera.
Pros
- Estilo artístico impresionante, con ilustraciones hechas a mano
- Ambientación Halloween cuidada y con mucho carisma
- Compatible con Steam Deck: funciona bien tras pequeños ajustes
- Banda sonora ambiental adecuada para el tono del juego
- Controles ágiles y fáciles de aprender
Cons
- Jugabilidad repetitiva y superficial
- Poca variedad de enemigos y armas
- Historia poco desarrollada, sin profundidad narrativa
- Sistema de progresión limitado y sin incentivos a la rejugabilidad
- Tarda muchísimo en iniciar en Steam Deck
